4 de abril de 2014

Entrevista a Alicia Ocha

Alicia es tea sommelier, osea, lo que viene siendo toda una especialista en té. Es una mujer emprendedora que ha profesionalizado su pasión por el mundo del té creando Speak & Tea y con estas líneas nos acercaremos más a ella y a su actividad.



¿Qué tal Alicia? ¿Cómo te encuentras?

Llena de humo y sueños: es decir, fumando una deliciosa shisha de menta mientras degusto un Earl Grey bien cargado.

¿Qué es un sommelier de té?

Es una persona que tiene algo de catador, algo de alquimista y algo de adivino. El término aún no está muy extendido, pero se trata de recoger el té en tus manos y aprender a comunicarte con él. El sommelier no es un maestro de té, es un iniciado que escucha el crujido de las hojas, huele su aroma y degusta su licor. Debe conseguir el punto de temperatura y el tiempo de infusión justos para que las hojas vuelvan a la vida.

¿Desde cuándo sentiste esta pasión por el té?

En los descansos del trabajo, cuando mis compañeros tomaban un café, yo me encontraba con un dilema. Había ido desarrollando con la edad cierta intolerancia a la lactosa. Además la rudeza del café no me gustaba. Sin embargo me apetecía tomar algo. Como adoraba la limonada, pedía un té con mucho limón y azúcar para despertarme. De esto hace más de quince años.

Silenciosamente, en su estilo, el té se fue introduciendo en mi vida y, aunque aún hoy lo tomo a veces con mucho limón y miel, hemos establecido vínculos a muchos niveles, y se ha convertido en parte de mí. 

El steampunk, al estar ambientado en la época victoriana, está muy ligado a las tradiciones de aquella época. Una de los rituales más comunes sin duda era quedar para tomar el té. ¿Crees que se ha ido perdiendo esta costumbre con los años?
Desde luego en Inglaterra no. En las guerras mundiales por ejemplo se repartían 2 onzas diárias en las cartillas de racionamiento, y a día de hoy es raro que encuentres a un hijo de la gran bretaña que no sostenga un English Breakfast a la que te descuidas.

En España sin embargo, esta tradición nunca ha existido de forma regular. El té fue traído a Europa por portugueses cuando formaban parte de nuestra corona, pero no enraizó en la península. Los españoles de la época, y hasta nuestros días, prefieren el café de importación de nuestras antiguas colonias.

Sin embargo, la reina Victoria Eugenia, esposa de Alfonso XIII y nieta de la mismísima reina Victoria de Inglaterra, introdujo la costumbre en España y la aristocracia la incorporó rápidamente a sus sofisticados eventos. Incluso diseñaron salones de té en sus mansiones. Pero la Guerra Civil terminó con este breve periodo de esplendor, y hasta los años 80 el consumo medio de té por persona era de una taza de té al mes. En Inglaterra la media es 5 tazas al día por persona.

Teniendo en cuenta todo esto, podríamos decir que el té está viviendo un auge pausado, silencioso, en su estilo. Desde los años noventa ha dejado de venderse sólo en farmacias o herboristerías y podemos encontrarlo en supermercados o bares, incluso tenemos tiendas especializadas. Definitivamente, la costumbre está naciendo, o renaciendo.

Como gran conocedora de los secretos que esconde este delicioso brebaje, ¿podrías hablarnos un poco de las curiosidades y características que la mayoría de la gente desconoce?

Sólo existe una planta de té ¿Sorprendido? El té verde, el rojo, el negro... todos ellos no son exactamente distintas variedades, sino distintas formas de procesar la hoja o de cosecharla, por ejemplo.

Mucha gente piensa que el té verde es amargo y no les gusta, pero no lo es, simplemente está mal preparado: dejan la infusión demasiado tiempo.

Para los chinos el té rojo y el negro van al contrario que para el resto del mundo. Si pides un té rojo en china, es lo que aquí se conoce como negro.

Existen dos grandes clasificaciones sobre el té. Los tés puros y los blends. Los blends son mezclas de tés entre tés o con flores, especias, aromas, etc. Los blends son muy populares, pero los tés puros tienen un sabor más auténtico. 
 
¿Algo de historia?

Como he mencionado antes, una línea de investigación habla de que fue Catarina de Bragança, princesa de Portugal, la que llevó el té a Inglaterra. Luego compartiría su hábito con las damas de la corte.

Sin embargo, para los ingleses debe de haber resultado muy duro aceptar que le debieran la costumbre a una portuguesa, así que hicieron aparecer en 1840 a una tal Anna, duquesa de Bedford, y se la atribuyeron.

Victoria, la reina, no se iba a quedar quieta. Y se dice que fue tal su responsabilidad en promover este hábito, que durante su reinado, entre las 4 y las 6 de la tarde las calles de Londres quedaban desiertas debido a que los transeúntes se encontraban tomando el té.

Sin embargo, es indudable que fueron los ingleses los que asentaran la costumbre en Europa. Hay un grupo de blends de té que se conocen como British legacies, ya que, entre otros, el Earl Grey, el English Breakfast o el Irish Breakfast, fueron imaginados y difundidos desde las islas británicas.

El Earl Grey recibe su nombre de Charles Grey, 2º Conde de Grey, Primer Ministro británico de 1830 a 1834.

El ice tea se le atribuye a un tal Richard Blechynden, que vendía té, o mejor dicho, quiso venderlo en la Feria Mundial de Saint Louis de 1904, pero un clima muy caluroso no acercaba al público a su stand. Tomó hielo, lo ofreció helado y voilá, hoy el 80% del consumo en los Estados Unidos pasa por el ice tea.

¿Té con agua o con leche?

Esta pregunta es más difícil de responder de lo que parece. El té puede hacerse en leche, como el pakistaní que se toma en Granada, por ejemplo. También puede hacerse en agua y añadir leche a posteriori (o a priori), que es más a la usanza inglesa. Yo lo tomo hecho en agua o en leche, lo prefiero al estilo inglés.

Sin embargo me parece interesante añadir que el consumo de té ha pasado históricamente por tres estados: hervido, molido y finalmente infusionado.

Vamos a jugar a un juego de especulación. Yo le digo un personaje y usted me dice qué tipo de té cree que prefiere.

¿La Reina Victoria? El Conde Grey fue su primer ministro... dependiendo de cómo se llevase con él tomaría Earl Grey o English Breakfast.

¿Dorian Gray? Té blanco Silver Needles. Puro y sin embargo complejo.

¿Charles Dickens? Té negro, ceylon, fuerte, sin azúcar.

¿H.G. Wells? Darjeeling, ya que los muchos avatares de su vida le permitirían apreciar la magnificencia de sus matices.

¿Jack el Destripador? Irish Breakfast, muy fuerte...o un té verde chino si era un médico como sugiere Allan Moore.

¿El Sombrerero Loco de “Alicia en el País de las Maravillas”? Earl Grey... pero con bergamota en perfume.

¿Sherlock Holmes? Se ha dicho mucho que un Lapsang... pero en sus novelas no he encontrado nada al respecto. Sin embargo sí que le pega algo ahumado, aunque yo le ofrecería antes un Russian Caravan.

¿Moriarty? English Breakfast con leche, la leche después para ver crearse dibujos al mezclarse con el té y enfriarlo.



¿Cuánto tiempo hace que conoces el steampunk? ¿Qué opinión tienes sobre el género?

En 2008, en el programa de radio sobre literatura que codirigía, preparamos un especial de ciencia ficción. Entre los géneros que exploramos se encontraba el SteamPunk. Después de eso empecé a aplicar el término restrospectivamente a obras que me había encontrado con anterioridad en mi vida, como La Liga de los Hombres Extraordinarios.

El género mantiene una estética exquisita, y me terminó de cautivar al descubrir la ilustración de Guillaume Dubois: Alice’s adventures in Steamland.

¿Qué no puede faltar en una “tea party”?

¿A parte del té? :)

Glamour inglés: Una pradera con flores, vajilla vintage, globos de colores, dirigibles, mantelería, sombreros y vestidos vaporosos.

Para terminar una pregunta personal. ¿Cuál es tu té favorito?

El té molido que llegó a Japón y que es la versión moderna del que se convirtió en asesor de shogunes en manos del maestro Rikyu: un Gyokuro Japonés.



Artículo original de Engranajes, Vapor y Lámparas de Gas.

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