11 de febrero de 2014

El largo camino del Samovar

Como os contábamos en una historia anterior, "Las Rutas del Té (Siberia)", oficialmente el té no llegó a Rusia hasta el año 1618, cuando el embajador chino le regaló al zar ruso Mijaíl Románov (Alexis I) varios cofres de té... o tal vez fue en 1638 cuando recibió como regalo de los chinos unas cuantas cajas de té que se cultivaba en la frontera de las actuales provincias de Hubei y Hunan. Lo cierto es que el té llegó a Rusia desde el Este. Aunque si la hoja de esta planta se exportó a Europa por mar, a Moscú, la llevaron en caravanas desde la ciudad mongola de Kiajta y a través de Siberia. A diferencia de San Petersburgo, capital del Imperio Ruso en la que preferían tomar café, tomar té se convirtió en Moscú en una importante tradición.

Н. Богданов-Бельский. «Новые хозяева (Чаепитие)»
[
"Los nuevos propietarios (Tea Party)"]

Los rusos adoptaron el té a través de los mongoles, pero usaban el samovar mucho antes de que éstos llegasen a sus tierras. Dado el clima de frío extremo de las estepas, este recipiente era útil para hacer una infusión típica a base de miel fermentada y agua, y las brasas permitían mantenerla caliente. Además, la incorporación de un precario regulador de tiraje permitió introducirlo en la vivienda, de hecho, la etimología de samovar viene a ser olla para cocinar uno mismo.

La parte superior del samovar es una tetera donde se preparaban las distintas infusiones que se podían disfrutar. Por tanto, los rusos hicieron pronto del té un ritual a la altura de los mongoles, chinos, japoneses y otros muchos pueblos.



Los rusos tenían su propio modo de preparar y tomar el té. Lo colocaban en una tetera con agua hirviendo y lo dejaban 10 minutos, servían un poco en cada taza y, como era muy intenso, le agregaban agua hirviendo a gusto de cada comensal, del mismo samovar -que calienta el agua y mantiene la temperatura-.

La chimenea interior se llena de combustible sólido, radicionalmente carbón, de modo que el agua permanece en estado de hervor. En su parte superior se coloca una tetera con hojas de té, donde el calor prepara lentamente una infusión fuertemente concentrada llamada zavarka; ésta se diluye con el agua del samovar, lista para beber.

Анна Боганис «Чаепитие»
[
"Bebiendo Té"]

En Rusia el té se sirve siempre con azúcar. En nuestros días se suele echar en la taza, pero originalmente se colocaba un terrón en la boca, por el que se hacía pasar el té caliente. Esta costumbre vino de Siberia. Ni los chinos ni los británicos, dos naciones que se vanaglorian de su amor por el té, lo entienden y no hacen nada parecido. Aparte de la tradición de beber té dulce, también es costumbre servirlo con unas finas rodajas de limón, miel, roscas de pan o frutos secos.

Siempre es una bebida muy caliente, y en este hecho se basa otra característica de la ceremonia tradicional del té en Rusia:

- Anteriormente, a los huéspedes o visitantes de establecimientos, les daban unas toallitas especiales con las que se secaban la cara cuando el té caliente les hacía sudar.

- El líquido se vertía desde la taza en pequeñas cantidades a un platillo de bordes altos, en mismo plato que servía de base a la taza (hoy en día pocos siguen esta tradición, pero las tazas siguen vendiéndose con un plato).

Маковский Константин Егорович “За чаем”
["Durante el Té"]

Aunque tal vez lo más característico en la ceremonia rusa del té sea la ausencia de un rígido ritual. No está atado a una hora específica del día, como hacen los británicos, ni a una estricta serie de acciones, como en China. Sirve para relajarse, socializarse y charlar un poco.

En la Rusia zarista, los comerciantes podían tomar té durante horas de los enormes samovares de 10 litros y hablar de transacciones, asuntos financieros o firmar contratos. En el famoso Gostini Dvor, (antiguo centro comercial en el corazón de Moscú) los samovares nunca se enfriaban.

Actualmente se sirve muchas veces de postre, al final de la comida, con algún dulce y frutas. Si se invita especialmente a tomar té, se sirve una abundante merienda, sándwiches de queso, embutidos, pescado y pastas dulces.

Habitualmente, si le invitan a tomar té, puede estar seguro de que le espera una cálida bienvenida, muchas historias y conversaciones confidenciales, tal vez hasta canciones y agradables recuerdos.


NOTA: Se cree que el samovar llegó a Rusia desde Europa, gracias al emperador Pedro I. Aunque otras fuentes señalan que aparecieron medio siglo después de su muerte en los Urales. Alrededor de 1778 comenzó la producción de los famosos samovares de Tula, ciudad con mucho hiero y centro del comercio del té en los siglos XVII-XIX. A mediados del siglo XIX había 28 fábricas y se producían 120.000 samovares al año. Hasta el día de hoy existe el dicho: "Nadie va a Tula con su samovar".


Si quieres saber más, échale un vistazo a estos enlaces:

No hay comentarios: